SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

Otro de los lugares que recorrimos con la empresa de Turismo que tomamos en Madrid,fueron La ciudad de toledo y tambien el increible lugar que es el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial está considerado como una de las octavas maravillas del Mundo Antiguo y no le faltan razones para ello. Este tipo de visitas monumentales exigen preparación previa para poder entenderlas y disfrutarlas en toda su magnitud. También requieren de tiempo, por lo que reserva una jornada para verlo en condiciones y luego aprovecha para pasear por los alrededores o comer por la zona, que tiene buenos restaurantes. La distancia de El Escorial a Madrid es de algo más de 50 km, pero debes calcular una hora para llegar si vas por carretera.
¿Por qué se construyó El Escorial? Este monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue mandado construir por el rey Felipe II a mediados del siglo XVI como mausoleo real para sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal. Con su nombre, San Lorenzo de El Escorial, se quiso conmemorar la victoria en la batalla de San Quintín contra los franceses que se produjo el 10 de agosto, día de la onomástica del santo, en 1557. Esta gran construcción, que se llevó a cabo entre 1562 y 1584 (aunque la iglesia no se consagró hasta 1595), se la debemos a Juan de Herrera y a Juan Bautista de Toledo. Ambos velaron porque se cumpliese el deseo del rey en cuanto a la simpleza de líneas. De hecho, en su planta se debía buscar semejanzas con una parrilla, haciendo alusión al martirio del santo que fue quemado. San Lorenzo nació como un monasterio de la orden de San Jerónimo ya que la pretensión era que los monjes rezasen por la salvación de los reyes allí enterrados de forma ininterrumpida. También se proyectó un palacio suficientemente digno para alojar a un monarca y a su séquito.
En resumen, el complejo debía tener una basílica, un palacio real, un monasterio, un seminario y una biblioteca. De este modo se convertía en un lugar perfecto de retiro, meditación, estudio y oración. El monasterio del Escorial: la gran obra de Felipe II Felipe II, muy involucrado en el proyecto, supervisó todo el proceso aunque lo había dejado en buenas manos. Juan Bautista de Toledo ya había trabajado en San Pedro del Vaticano como ayudante de Miguel Ángel y, tras su muerte, continuó la obra de Juan de Herrera, que tuvo un papel decisivo en su aspecto definitivo. De hecho, a su estilo se le conoce como “herreriano”. La síntesis arquitectónica y decorativa de El Escorial es una mezcla de formas artísticas, españolas y flamencas. Se dice que es el monumento que mejor resume las aspiraciones culturales del Siglo de Oro español. Al rey le gustaba pasar largas temporadas en su palacio, solía permanecer desde Semana Santa hasta bien entrado el otoño. A sus sucesores también les gustaba estar allí, sobre todo en noviembre. De hecho, fue idea de Felipe V el permanecer en este lugar los últimos meses del año. Una norma que cumplieron los demás Borbones hasta Isabel II. Este gran complejo, situado en las estribaciones de Guadarrama, quedaba un tanto aislado, así que Carlos III ideó crear una población cortesana alrededor que le encargó a Juan de Villanueva. Este arquitecto, con una formación clasicista italiana, proyectó la Casa de los Infantes y la de Ministro de Estado. Alrededor del monasterio se crearon los jardines y la lonja, una amplia explanada de losas que precede a la entrada.
(las afuera de toledo ) Qué ver en el monasterio de El Escorial Tras esta sucinta introducción histórica nos ceñiremos a este impresionante edificio, un paralelogramo de granito de 207 x 161 metros de planta con cuatro torres en las esquinas. Sus cifras son sorprendentes: tiene 15 claustros, 16 patios, 1.200 puertas, 300 celdas monacales y 2.600 ventanas. Algunos de los espacios que no deben faltar en tu visita son:
La Basílica Sobresale del conjunto porque posee una altura mayor, tiene planta de cruz griega y sus cúpulas fueron decoradas con frescos de Luca Giordano. Fíjate en la escultura de Cristo crucificada realizada por Benvenuto Cellini en mármol de Carrara.
(calles de toledo) La Biblioteca Real El carácter intelectual de Felipe II quedó patente en la creación de este espacio que tiene más de 4.000 manuscritos y 40.000 libros. Por desgracia, un incendio arrasó parte de sus fondos en 1671. Juan de Herrera se encargó de embellecer esta sala con una bóveda de cañón pintada por Pellegrino Tibaldi donde se pueden ver figuras femeninas que representan las siete artes liberales. Los Panteones El monasterio cuenta con dos mausoleos, el de los Reyes y el de los Infantes. El primero, situado bajo el altar mayor de la Basílica, muestra una gran magnificencia con sus muros cubiertos de mármol, bronce y jaspe. En su estilo se perciben influencias de la capilla florentina de los Medici. En el otro conjunto, el de los Infantes, destaca el mausoleo destinado a los infantes niños. Casa del Rey Los aposentos privados de Felipe II eran muy modestos, con suelo de terracota y paredes encaladas, como podrás comprobar en la visita. Allí se muestra la silla con la que fue trasladado, ya que estaba aquejado de gota, en su último viaje.
Sala de Batallas Una magnífica galería ornamentada con bellos frescos de artistas italianos que representan las contiendas ganadas por el ejército español. Los palacios Tanto el palacio de los Austrias como el de los Borbones son imprescindibles en la visita. En el primero, bastante sobrio, destaca su Salón de Embajadores y el Salón del Trono. Sin embargo, el de los Borbones ofrece una imagen barroca donde no faltan tapices, sedas, porcelanas y una rica decoración dorada. Otras estancias que también merece la pena conocer son el Museo de la Arquitectura, el Museo de la Pintura, el Patio de los Reyes, que ofrece las mejores vistas de la basílica, y las Salas Capitulares, de cuyas paredes cuelgan importantes obras de arte. Una vez finalizada la visita puedes optar por dar un paseo a través de La Herrería hasta la Silla de Felipe II. Se trata de un asiento tallado en la roca desde donde cuentan que el monarca seguía el transcurso de las obras. Es un paseo muy agradable y desde ese mirador se obtiene una hermosa panorámica del monasterio y del pueblo. les dejamos la pagina principal, para consultar horarios,costo de entrada,etc. https://www.patrimonionacional.es/visita/real-sitio-de-san-lorenzo-de-el-escorial DATOS DE COLOR… COMO DECIMOS LO ARGENTINOS.
Para los más curiosos vamos a dejar el sector de “LEYENDAS” 1- Las puertas del infierno. La primera de las leyendas es la que dice que el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, se construyó en ese lugar porque se pensaba que allí estaban situadas las puertas del infierno y con él encima, éstas podrían taparse. El origen de esta creencia es difuso. Por un lado se piensa que es porque allí había una mina con sus profundas galerías pero por otra parte se alude a una gran tormenta que ocurrió el día en el que los técnicos del rey fueron a inspeccionar lugares para su emplazamiento y los relámpagos y rayos que allí cayeron les hicieron decidir que lo construirían ahí.
2. La parrilla. Dicen que la planta del monasterio está inspirada en una parrilla en alusión a la muerte que tuvo San Lorenzo (quemado), esta es una de las leyendas más macabras.
3. El perro negro. Cuenta la leyenda que una vez iniciadas las obras, un perro negro se paseaba por las noches y con sus ladridos interrumpía las obras. El rey Felipe II decidió que le dieran caza y una vez muerto lo colgaron de una de las torres donde su cadáver permaneció durante mucho tiempo. Se pensaba que podía ser un enviado del infierno ya que allí se supone que había una de las puertas por las que se accedía a él. Años más tarde, cuando el rey se retiró allí para morir, afirmaba que seguía oyendo los ladridos.
4. Apariciones de la Virgen. Esta es una de las leyendas recientes. ¿Os suena el nombre de Luz Amparo Cuevas? Se hizo muy conocida porque entre 1981 y 2002 afirmó ser testigo de varias apariciones de la Virgen junto al Monasterio de San Lorenzo de El Escorialy de hecho el lugar continúa siendo a día de hoy de peregrinación. Curaciones milagrosas, movimientos del Sol o estigmatizaciones son algunos de los fenómenos que supuestamente se han producido allí.
5. En busca de la piedra filosofal. Dicen que Felipe II estaba obsesionado con la piedra filosofal y que utilizaba la alquimia y a los alquimistas para dar con ella. Por este motivo, Felipe II reunió en la gran biblioteca del monasterio, gran cantidad de tratados relacionados con esta misteriosa ciencia, así como literatura sobre magia y astrología. De hecho se dice que llegó a consumir brebajes. Pero lo cierto es que Felipe II estaba interesado en la alquimia por su delicada salud porque creía que a través de esta ciencia mejoraría.
6. Sala de los secretos. Muy poca gente conoce que esa pequeña sala oscura y sin ningún ornamento que está después del panteón de Infantes es conocida como sala e los secretos. Y es que Juan de Herrera, el arquitecto, consiguió que dos personas colocadas en ángulos opuestos pudieran conversar, sin chillar y con enorme claridad, mientras que los que estaban en medio no oían nada.
7. La llave maestra. Durante el reinado de Felipe II, a todos los súbditos que tenían llaves de las estancias les llamaba la atención (¿brujería tal vez? ¿elección divina?) que ellos tuvieran varias llaves y tuvieran que dar tres vueltas en cada puerta para abrirlas, y el monarca solo tuviera una y con una vuelta en cada puerta bastara. ¿Leyenda o ciencia?.
8. El renegado. Una de las mejores leyendas es la del renegado. Cuentan que un obrero del monasterio, creyendo en los rumores de que el rey no podría sufragar los gastos de tan magna obra, se hizo con una bolsa llena de monedas y huyó al monte con tan mala suerte que cayó en una ciénaga y se hundió allí con todo el dinero que había robado, de ahí que se diga que en el pecado llevó la penitencia.
9. Las esposas de Felipe II. Ya hemos hablado de algunas apariciones en el monasterio. También se decía que las cuatro mujeres de Felipe II (María de Portugal, María Tudor, Isabel de Balois y Ana de Austria) paseaban, después de muertas, con cirios en sus manos por la lonja del monasterio durante las noches de luna llena. 10. Estatua de San Lorenzo. Estaba claro que ‘el protagonista’ que da nombre al municipio de San Lorenzo de El Escorial tenía que tener una estatua en el monasterio y sobre él también recae una leyenda: se dice que la figura mira hacia la montaña que tiene en frente, hacia el lugar donde dicen que hay escondido un tesoro que nunca ha sido hallado.
Nos vemos en la próxima aventura!

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